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Practica español

López-Moratalla:El aprendizaje de idiomas requiere un cerebro "tierno"

Jueves 26 de diciembre de 2013 por Bernard Boriello

Por María José Izquierdo Juárez y David Fernández García (imagen) -------- PracticaEspañol entrevista a la científica Natalia López.Moratalla. ¿Por qué algunas personas tienen más facilidad para aprender idiomas? ¿Cuestión de cerebro? ¿Influyen los genes?

Practica Español visita a Natalia López-Moratalla para hablar de la conexión entre el cerebro y el aprendizaje de idiomas. Docente, investigadora y divulgadora científica. Con un reconocimiento profesional que pasa por la cátedra de Bioquímica y Biología Molecular por la Universidad de Valencia y el vicerrectorado de la Universidad de Navarra, la Biología teórica, la Bioética, las Neurociencias, sus estudios sobre origen del cerebro humano y los diferenciales del cerebro hombre-mujer, así como multitud de publicaciones científicas y divulgativas. Es presidenta de la Asociación Española de Bioética y Ética Médica desde 2007 y desempeña además la dirección científica de la serie en vídeo “Los secretos de tu cerebro”.

P.- Usted conoce el cerebro de “pe” a “pa”. ¿Qué cerebro necesitamos para el aprendizaje de idiomas?

R- El cerebro es plástico durante toda la vida. Todo deja huella. Pero trabaja distinto según la edad. Hay cosas que hay que aprender muy pronto. El aprendizaje de idiomas, por ejemplo, requiere un cerebro “tierno”. El hombre tiene una estructura cerebral básica, innata, que se va estructurando cuando va desarrollando una forma de hablar.

P- ¿Estructurando?

R- Va haciendo conexiones, andamios, y esas conexiones se hacen de forma muy distinta cuando aprendemos de pequeños un idioma diferente al materno a cuando aprendemos un idioma a edad avanzada.

P- ¿Influyen los genes en la facilidad para el aprendizaje de idiomas?

R.- Al principio, no. Las lenguas tienen un marcado sentido cultural. Es cierto que el que tiene un buen oído tiene capacidad para pronunciar mejor y entender mejor. Lo importante de un idioma es la sintaxis y la forma de construcción de la frase, y eso dice mucho de la cultura. Sin embargo, todo lenguaje tiene sujeto, verbo, predicado… Eso es universal. Pero cómo se construyen las frases o el sentido que se da, tiene un marcado sentido cultural. Eso no está en los genes. Sobre una base innata, construimos según la cultura donde nos desarrollamos. Por eso, el idioma materno se aprende sin sentir.

P- Entonces…

R- Cuando un idioma lo aprendemos después, depende mucho de los genes en cuanto a si tenemos más facilidad o menos y somos capaces o no de reconocer un sonido, eso sí que es constitutivo y diferente en cada uno. Es decir, depende de otros factores que tienen una incidencia genética.

P- ¿Hay cerebros especialmente compatibles para el aprendizaje de idiomas? ¿Se necesita un cerebro especial, por ejemplo, para aprender español?

R- No. No hay un cerebro especial para los idiomas. El español es fácil en el sentido de que se pronuncia igual que se lee. Eso facilita mucho el camino a los que no tienen buen oído. El inglés sin embargo, y el chino no digamos, son más difíciles por la pronunciación o la entonación. El contexto cultural importa mucho. Por ejemplo, un puente. En castellano es masculino, en inglés es femenino. Un español asocia la palabra puente a adjetivos de fortaleza, de seguridad, mientras que un inglés lo asocia a agilidad o estética…

P- ¿Y ya está?

R.- No. Está el afecto con el que se estudia ese idioma. Es muy distinto si una persona lo quiere aprender porque tiene interés en comunicarse con las personas que hablan ese idioma. Le será mucho más fácil porque hay una empatía que facilita los procesos de aprendizaje. Hay una motivación. Prestamos de atención.

P- ¡Empatía, claro!

R- No podemos olvidar que el hombre es relacional, que nos interesa enormemente comunicarnos: en el trato con las personas, en la comunicación personalizada, está nuestro desarrollo personal. La memoria perceptiva influye mucho en el sistema para aprender las palabras. Por eso los niños pequeños tienen esa gran facilidad para aprender palabras. A los adultos nos cuesta más: aprendemos muy pocas palabras. Esa memoria se nos queda mucho menos grabada.

P- ¿Vale también para la sintaxis? ¿Se memoriza igual?

R- La sintaxis se procesa de forma distinta. Es un tipo de memoria procedimental. Aprender a construir una frase, es lo mismo cerebralmente, utiliza las mismas áreas y los mismos procesos que aprender a montar en bicicleta. Quién ha aprendido a montar en bicicleta de muy pequeño lo hace muy bien, y sobre todo, si entrena y sigue, ¡pues es un ciclista!

P- ¿Y si no tuvo bici de pequeño?

R- Se puede aprender de mayor pero con más dificultad. Sobre lo innato, se construyen distintas redes con las distintas sintaxis. Uno accede a ellas facilitado por una memoria que depende de la edad en la que lo aprendió. Por eso el acceso a la lengua, incluso materna, se recupera enseguida después de pasar un tiempo sin practicar. Si un idioma, que no sea el materno, se deja un tiempo sin practicar cuesta mucho el reentrenamiento.

P- La diferencia de género de nuestro cerebro es igual de competitiva a la hora de demostrar habilidades idiomáticas.

R- Las mujeres por naturaleza tenemos en general más fluidez verbal. La facilidad de hablar, la agilidad verbal, tiene un componente emocional muy fuerte. Y eso en cualquier idioma. No hay diferencia de género para aprender idiomas. Pero, el idioma en el que hablamos normalmente nos configura bastante el pensamiento.

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