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Bélgica

Lejos del unitarismo, los belgas llevan sin Gobierno desde que acudieron a las urnas el pasado 10 de junio

No se forma una coalición por las diferencias norte-sur, no por ideales políticos

Martes 20 de noviembre de 2007

Esther S. Sieteiglesias. MADRID-

Parece mentira que en un país de la Unión Europea se pueda estar más de cinco meses sin poder formar Gobierno. Y más cuando su capital es una de las ciudades en las que más símbolos y representantes de la UE existen. De hecho Bruselas, según los flamencos del norte de Bélgica, es el impedimento real por el que no se llega a la separación de de la zona de habla holandesa con la francesa.

Desde que los belgas acudieran a las urnas el 10 de junio de 2007, todavía no se ha llegado a un acuerdo. Yves Leterme, el flamenco que ganó las elecciones, es el encargado de negociar la formación de un Gobierno federal. Pero hasta la fecha, Leterme se ha preocupado de dar más competencias a las regiones en lugar de buscar el acuerdo. Pero tampoco es fácil cuando los políticos de habla neerlandesa no se entienden con los de habla francesa, y no por motivos del idioma, sino económicos.

Sin banderas en el norte

Las diferencias entre las regiones del norte y el sur se notan hasta en las estaciones de tren. El norte suele ser un destino turístico, con ciudades cuidadas como Brujas o Gante mientras que en el sur, la región de Valonia, lo que se palpa es el reflejo de la revolución industrial. Antes de la manifestación del domingo, a la que acudieron 35.000 personas, en las estaciones de tren del norte de Bélgica se respiraba normalidad mientras que en las de Valonia no había túnel en el que no hubiera alguien pidiendo firmas para la «solidaridad con el pueblo belga». Daba igual que uno fuera español, francés o alemán, todas las firmas eran válidas para la causa. Además, mientras que en Bruselas y Valonia las banderas belgas tomaban las calles, la ausencia de éstas era la tónica general en el norte del país.

Aunque este fin de semana la causa belga tuviera muchos seguidores, Filip Dewinter, el líder del partido nacionalista de Flandes (Vlaams Belang) comentó: «No hay un sentimiento belga. No hay un lenguaje belga. No hay una nación belga. De hecho, no hay nada belga».

Con estas sentenciosas declaraciones uno entiende lo que muchos politólogos opinan de Bélgica, que se trata del único Estado federal en el que no hay partidos nacionales. En Bélgica los partidos que se presentan a las elecciones son puramente regionales. Por eso en la manifestación masiva fueron muchos los que echaron la culpa a los políticos del ambiente de crispación generado. Más que ideales políticos la coalición se debería formar entre Cristiano Demócratas y Liberales. El problema viene de lo que se ha escuchado en casa, a la hora de cenar, esos estereotipos o clichés que justifican por qué sólo un uno por ciento de todas las bodas belgas son entre alguien del norte con alguien del sur. Así, los de la zona norte han escuchado a sus padres que los de Valonia son «esos vagos que no han aprendido flamenco» y los de esta región a los suyos decir que puede que Bruselas sea la capital europea, pero no belga.

A la espera de una posible coalición, los flamencos tendrán que dejar de hablar de separatismo y los francófonos luchar por mantener sus necesarias ayudas económicas. Mientras tanto, ya van 163 días sin que se pongan de acuerdo, una cifra récord y llamativa para tratarse de Europa.

http://www.larazon.es/noticias/noti_int33674.htm