EXÁMENES

Cómo rendir al máximo cuando llega la hora de la verdad

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Nos guste o no, los resultados de cada curso dependen en su gran mayoría de los exámenes. Por eso, saber afrontarlos con garantías puede ayudar mucho a mejorar las notas. Aquí os ofrecemos unos consejos

AULA DE EL MUNDO

Es la hora de la verdad.-Llega el examen y no hay más remedio que dar todo lo que se lleva dentro, soltar todos los conocimientos de la mejor manera posible. ¿Cómo hacerlo? Hay trucos, pero que nadie se engañe: no hay una fórmula mágica con la que aprobar sin estudiar. Por eso, conocer cómo sacar a lo aprendido la máxima eficacia en el examen es una baza importante.

- Antes del examen. Los expertos no dejan de recomendar que se eviten todo lo posible los esfuerzos agotadores de última hora. Motivos: por un lado, no hay tiempo, ni tranquilidad anímica. Por otro, lo que se va repasando durante todo el año se retiene con mucha más facilidad. En cualquier caso, la preparación de un examen ha de realizarse con la suficiente antelación, que permita disponer del tiempo necesario para preparar bien la materia en cuestión. En el repaso es posible que surjan dudas, Lo mejor es resolverlas con los profesores y comentarlas con los compañeros (compartirlas en equipo hace que se afiance la seguridad y confianza en el examen). Otro consejo: saber en qué va a consistir el examen (número de preguntas, extensión de las mismas...).

- La semana antes. Si sólo queda una semana para el examen, hay unas recomendaciones que te servirán para calmar los nervios. Por ejemplo, reducir los contenidos de los temas a las ideas fundamentales. Para ello los esquemas son magníficas herramientas, al igual que los resúmenes. Otro consejo es ensayar el examen, contestando preguntas parecidas a las del examen real. Y no olvidar que el descanso, incluso en estos días, es imprescindible.

- Durante el examen. Lo primero es leer muy bien las preguntas y asegurarse de haberlas comprendido. Lo siguiente es distribuir el tiempo para contestar adecuadamente todas las preguntas, dejando diez minutos para el repaso final. Hay que cuidar mucho el lenguaje y expresar con claridad las ideas, de forma limpia y legible, que no estorbe la correción al profesor sino que la favorezca.

Además

UN BUEN EXAMEN. ¿Qué es un buen examen? Se considera como tal el que reúne tres condiciones: limpieza y orden, redacción correcta, y rigor en los contenidos. El que satisfaga estos tres aspectos causará una buena impresión en el profesor que lo corrija.

LIMPIEZA Y ORDEN. El profesor corrige muchos exámenes y no es una máquina. Por ello, agradece cuando se enfrenta a un examen bien escrito, con los contenidos visualmente bien presentados, en el que todo quede más que claro (la separación entre una pregunta y otra, con los conceptos e ideas bien ordenados...). Y una cosa más, la letra muy clara, que se pueda leer bien. Ni la limpieza ni el orden se adquieren de un día para otro. Practica todo lo que puedas y te resultará más sencillo.

CORRECTA REDACCIÓN. No es lo mismo una buena redacción que una buena caligrafía. Redactar correctamente tiene sus trucos, muy útiles en un examen. Por ejemplo, afirma o niega con claridad, utiliza frases cortas y precisas, piensa bien lo que vas a poner antes de ponerlo y evita las palabras que no sepas escribir para no cometer faltas de ortografía.

RIGOR. Es la clave de un buen examen: contestar a lo que te preguntan, y contestar bien. Por eso, en un examen no se debe dar nada por supuesto (hay que justificar cada afirmación), evitando las expresiones ambiguas, argumentando todo de forma lógica y coherente. Cuando se trate de exámenes de ciencias, es necesario explicar cada paso de un problema y destacar con mucha claridad las soluciones.

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