Pintura

“GUERNICA” Un cuadro convertido en símbolo pacifista

(actualisé le )

PALOMA CORREDOR

Nació como un encargo del gobierno de la II República para el pabellón de España en la Exposición Universal de París de 1937. Pidieron a Pablo Ruiz Picasso, que entonces vivía en París pero era director honorario del Museo del Prado, que realizara una obra donde quedaran plasmadas para siempre las consecuencias de la masacre que sufrió la localidad de Guernica el 26 de abril de 1937. Esta población, situada a 30 kilómetros de Bilbao, es el símbolo de las libertades vascas. Ante su famoso roble se reunía el parlamento y cerca de él se juraban los fueros.

Ese día, los aviones alemanes de la Legión Cóndor, al servicio del franquismo, lanzaron sobre Guernica -7.000 habitantes- tal cantidad de bombas incenciarias y potentes explosivos que sólo quedaron en pie el 10% de los edificios. En realidad, el cuadro fue encargado antes del bombardeo, para mostrarlo al mundo en la Exposición como si fuera una gigantesca pancarta de denuncia que manifestaba la oposición del gobierno republicano al alzamiento nacional y a la Guerra Civil española, pero Picasso no comenzó a pintar hasta después de la tragedia. Por eso, la obra no es sólo un alegato contra un bombardeo concreto, sino contra la barbarie de la guerra y el fascismo.

Dicen que, en la posguerra, en las casas de los rojos se colgaba un Guernica, mientras que los de derechas preferían la tradicional reproducción de La última cena. El Guernica original fue a parar al Museo de Arte Contemporáneo de Nueva York y regresó a España con la democracia, en 1981, por expreso deseo de su autor. Hoy puedes admirarlo en el Reina Sofía de Madrid. Sus 7,5 x 3,5 metros y sus austeros tonos -sólo negro, blanco y gris- consiguen transmitir una fuerza extraordinaria. Las figuras parecen estar a punto de chillar: un toro que al parecer representa a España, un caballo retorcido de dolor -ambos, símbolos taurinos-, una madre que llora con su hijo muerto en brazos, un guerrero destrozado que sujeta un pedazo de espada, rostros contraídos, trozos de miembros y diversos símbolos componen un estremecedor poema antibélico.

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