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Sobre independencia de Cataluña - Diada - Antonio Machado - Joan Manuel Serrat - Eduardo Mendoza

Viernes 12 de septiembre de 2014

A Barcelone, très forte mobilisation des Catalans pour l’indépendance

Le Monde.fr avec AFP | 11.09.2014 à 08h16 • Mis à jour le 12.09.2014 à 10h17
« Ara es l’hora » : « L’heure est venue. » Galvanisée par le référendum écossais sur l’indépendance, une foule nationaliste a envahi, jeudi 11 septembre, les rues de Barcelone pour réclamer le droit de vote sur une séparation de la Catalogne d’avec l’Espagne. Les associations indépendantistes à l’origine de l’événement ont appelé à « remplir les rues pour remplir les urnes ».

Pour cette Diada, fête nationale de la Catalogne, environ 1,8 million de personnes ont envahi les rues de Barcelone, selon la mairie, formant un gigantesque V, signifiant « voter et victoire », sur deux grandes avenues de la ville. Le gouvernement espagnol a quant à lui estimé la participation à un niveau bien inférieur : entre 470 000 et 520 000 personnes.

Symboliquement, le temps fort de la manifestation avait été fixé à 17 h 14 : cette Diada célèbre en effet le 300e anniversaire de la prise de Barcelone, en 1714, par les troupes du roi Philippe V, qui abolit les lois et les institutions catalanes.

Contrairement au gouvernement britannique, qui a autorisé le référendum écossais dans une semaine, celui de Madrid refuse tout référendum régional d’autodétermination, invoquant la Constitution. En 2012, une précédente manifestation avait poussé le président du gouvernement nationaliste catalan, Artur Mas, à s’engager à organiser ce vote, annoncé pour le 9 novembre. Le projet est de soumettre deux questions aux électeurs : « Voulez-vous que la Catalogne devienne un Etat ? Voulez-vous que cet Etat soit indépendant ? »

Cette consultation « ne peut pas avoir lieu et n’aura pas lieu », avait réaffirmé en juillet le chef du gouvernement conservateur, Mariano Rajoy, après sa dernière rencontre avec Artur Mas. Jeudi, le chef du gouvernement espagnol a répété son opposition à l’indépendance de la Catalogne invoquant « la solidarité » entre les communautés autonomes, notamment à travers le système de santé et les dons d’organe, « meilleure manifestation de la solidarité qui existe entre nous, Espagnols ». « Un Andalou peut vivre avec le coeur d’un Catalan », a-t-il ainsi rappelé.

DÉFIANCE À L’ÉGARD DU GOUVERNEMENT

Fiers de leur langue et de leur culture, beaucoup des 7,5 millions d’habitants de la Catalogne se sentent maltraités par le gouvernement central. Dotée de sa propre police, cette région qui produit un cinquième de la richesse nationale a plus d’autonomie que l’Ecosse. Mais, frappée par la crise économique de 2008, elle n’a pas digéré que le pouvoir central lui refuse en 2012 la maîtrise de l’impôt. Deux ans plus tôt, le Tribunal constitutionnel l’avait privée de son statut de nation, un événement qui a fait basculer les mentalités en Catalogne en faveur de l’indépendance, selon M. Mas.
Manifestation en faveur de l’indépendance de la Catalogne, le 11 septembre.

Jeudi, le leader régional avertissait de nouveau Madrid qu’il ne pourrait « pas empêcher éternellement la Catalogne de se prononcer sur son avenir ». « Si une nation comme l’Ecosse a le droit de décider de son avenir, pourquoi pas la Catalogne ? », demandait-il. M. Mas soutient qu’une telle consultation, non contraignante, est nécessaire pour savoir si les indépendantistes sont majoritaires dans la région.

A la tête de la coalition nationaliste Convergence et union (CiU), M. Mas compte faire adopter dans les prochains jours par le Parlement catalan une loi qui lui permette d’organiser la consultation. Madrid a prévu de saisir immédiatement le Tribunal constitutionnel pour qu’il suspende cette loi. D’ici au 9 novembre, Atur Mas devra donc choisir entre défier Madrid et risquer une scission avec l’aile modérée de son parti, ou renoncer au référendum et se couper de son aile dure.

Un mouvement anti-indépendantiste catalan de création récente, la Société civile catalane (SCC), rejette la comparaison avec l’Ecosse. « Ce sont deux réalités différentes. La Catalogne est une région, pas une nation comme l’Ecosse », dit la vice-présidente de la SCC, Susan Beltran. « Nous sommes deux pays qui se battent pour la même cause, estime au contraire Salvador Gorro, un vendeur de 54 ans, faisant la queue pour obtenir son tee-shirt aux couleurs catalanes pour la manifestation de jeudi. Si ça marche pour eux, ce sera bon pour nous. »

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Antonio Machado contra los separatistas

Antonio Machado en la Wikipedia

Antonio Machado en la antología poética multimedia

Juan Manuel Serrat : "Hijo consentido de Cataluña, el poeta se dijo preocupado por el nivel del debate en España sobre la posible independencia de la comunidad autónoma. "Son procesos largos, complicados y muy viscerales. Son procesos en los que las vísceras pesan quizás más que la razón", opinó.
"Es conveniente que las razones comiencen a tener el peso para legitimar o deslegitimar esta posibilidad (la independencia) mostrar qué consecuencias a unos y a otros traería un proceso de este tipo" (Cancioneros.com)

También leer (programa de Terminales) "J.M. Serrat: radiografía de una leyenda viva".

Entrevista a Eduardo Mendoza. El novelista ante el desafío independentista
Eduardo Mendoza: ’El problema de Cataluña nos está haciendo perder tiempo y energía

"Me preocupa más la crisis económica", dice el escritor barcelonés
"Son ganas de complicar las cosas", critica el autor de ’La ciudad de los prodigios’
Ante el referéndum catalán pide "evitar paralelismos" con Escocia, Crimea o Kosovo
Insta a Mas y Rajoy a "sentarse a resolver un problema que es relativamente sencillo"
Lamenta las elucubraciones nacionalistas: "Aquí tenemos ganas de vivir con conflictos"

El escritor Eduardo Mendoza, durante la entrevista en Sevilla. ESTHER LOBATO
EDUARDO DEL CAMPO Sevilla
Actualizado: 21/03/2014 10:37 horas

De Barcelona a Sevilla sin tener que hacer transbordo en Madrid. El novelista Eduardo Mendoza (Barcelona, 1943) no ha venido en avión sino en un tren AVE de Renfe, con varias paradas en la geografía catalana y española. Un ejemplo de vertebración ibérica que quién sabe qué reajustes sufriría con una Cataluña independiente. De momento, es política-ficción. Mendoza, el autor de La ciudad de los prodigios, La verdad sobre el caso Savolta, Sin noticias de Gurb o su última novela, El enredo del rescate o la vida, ha venido invitado por la Fundación de la compañía eléctrica Sevillana Endesa y la Fundación José Manuel Lara, del grupo Planeta, para abrir, este jueves por la tarde, un ciclo de conferencias sobre la luz. Y durante una entrevista con EL MUNDO pide que se le encienda a alguien una bombilla para resolver el conflicto por la convocatoria de un referéndum sobre la independencia de Cataluña, donde «sólo hay dos monólogos», los del gobierno catalán de Artur Mas y el ejecutivo central de Mariano Rajoy.

Prudente, Eduardo Mendoza no se pronuncia con rotundidad. «No sé qué va a pasar. Se viene arrastrando desde hace muchísimos años y todavía nadie ha tenido la idea necesaria para solucionar este problema. Que tengan que resolverlo por la fuerza, no la fuerza bruta, pero la fuerza de la ley o de los hechos consumados, es una de las cosas más preocupantes de este asunto. Son dos monólogos que dicen ’Yo tengo la razón’, ’Yo tengo la razón’. Y se repite, es cíclico». ¿Sobreactúan los nacionalistas catalanes y no actúa el gobierno central? «Algo de eso hay. Nos está haciendo perder una cantidad de tiempo y energía tremenda que podríamos dedicar a otras cosas. Me preocupa más la crisis que el problema de Cataluña».
"Son ganas de complicar las cosas"

Usando un símil, el escritor describe que acomodar a Cataluña en España es una cuestión «de poco calado» que se podría arreglar no haciendo obras costosas y traumáticas en la casa sino llamando «a un electricista experimentado». Lamenta que en el ambiente que respira en Barcelona «cada vez hay más divisiones» y que precisamente para no ahondar en ellas comprueba que en las reuniones sociales hay «más silencios, más rodear el tema, para no tener una cena... ’mejor hablemos de fútbol’».

Un ambiente propio de una pareja al borde de la separación que evita tocar las llagas, ¿no? «Sí, sí», empieza a responder, pero luego advierte de que «hay que evitar los paralelismos», incluido el del matrimonio mal avenido. «Escocia, Crimea, Bielorrusia, yo qué sé, Kosovo, ¡chico!, vamos a sentarnos a hablar en concreto», dice sobre las teorías comparativas sobre Cataluña. Le disgusta que apelen, los nacionalistas catalanes, se entiende, a referencias «del siglo XIV y el siglo XVIII». «Son ganas de complicar las cosas, cuando es relativamente sencillo, como lo es el problema lingüístico, el económico. Siempre que podamos hablar. No sé si todos los políticos esperan que alguien haga una oferta».

Señala por la otra parte una constante histórica de ofuscación de algunos políticos de Madrid hacia las reivindicaciones catalanas, un «rebote» que conecta a Azaña con Rajoy y que tampoco ayuda a resolver el litigio. «Es la aceleración de un proceso que siempre ha estado presente. Como en la República, cuando declaró la independencia, que duró 24 horas. La actitud de Azaña, un hombre tan liberal, tan ágil y pactista, es una especie de rebote. Como Ortega y Unamuno. Hay una auténtica esquizofrenia. Madrid, Cataluña, Barcelona..., quien más quien menos vive a caballo, con familia, trabajo y amigos en los dos lados, va y viene. Barcelona está llena de gente de todas partes. Pero cuando el tema se convierte en abstracto, ’la nación’... No hay cuestión de vivir sin complicarse la vida».
¿Gurb vuelve a Barcelona 2014?

Al lector que se desternilló con las aventuras del extraterreste convertido en Marta Sánchez que buscaba a su compañero Gurb en las calles de la Barcelona rica en vísperas de las Olimpiadas del 92 le gustaría quizás verlo en una nueva misión en el contexto político actual, pero Mendoza dice «Gurb soy yo» y aclara que no se ve metiéndose en el papel ahora. «Estábamos en una euforia general», recuerda de entonces, y ahora, en cambio, él, que tanto cultiva el buen humor, ve que cunden los rostros malhumorados por la calle por culpa de la crisis, de la que «no hay quien se escape». «Una cosa es ser pobre y otra empobrecerse. Cuando éramos pobres nos conformábamos con un chato de vino».

Se acuerda de cuando iba al País Vasco durante el terrorismo y se asombraba: «Yo pensaba, lo tienen todo para vivir bien, se come bien, la gente es simpática, todos son cultos, elegantes. ¿Por qué vivir mal?». Un contrasentido, apunta, cuando hay sitios en el mundo donde los problemas son reales y no fruto, critica, de elucubraciones sobre la nación. «Aquí tenemos ganas de vivir con conflictos».